Constantemente albergamos en nuestro interior tantas emociones destructivas: culpa, miedo, rabia, frustración; algunas surgen de como interpretamos nuestra interacción con los demás (4to acuerdo Tolteca, «No te tomes nada personal») y otras del auto castigo al que nos sometemos. El problema radica en que estas emociones se van enquistando tan profundamente que nos impiden amarnos y aceptarnos.
La mayor ironía se da cuando perdonamos a los demás, pero somos incapaces de perdonarnos a nosotros mismos, convirtiéndonos en nuestros mayores verdugos. Frases que parecieran carecer de importancia: «¡que tonta soy!», «que mal me veo», «que fea estoy» y tantas mas que hacen parte del discurso diario, lesionan poco a poco nuestra autoestima, cada célula de nuestro cuerpo recibe esa crítica y la manifiesta en dolor, cansancio y desánimo.
Equivocadamente nos enseñaron que es de vanidosos y egocéntricos quererse a si mismo, asumimos esa vieja creencia y la practicamos naturalmente. La buena noticia es que todavía estamos a tiempo para empezar a amarnos intensamente, solo basta con apreciar cada pieza del rompecabezas que somos.
Los animo a seguir este plan de acción de 4 pasos:
- En las mañanas frente al espejo nos decimos desde el corazón lo hermosos y maravillosos que somos (no podemos ser menos, venimos de una fuente divina).
- Mientras nos duchamos le damos gracias a nuestro cuerpo por su perfección, por estar sanos y vigorosos.
- Transformamos cada frase agresiva contra nosotros mismos por una oración positiva que exalte una cualidad.
- Cada noche antes de dormir nos conectamos con ese niño interior (recordamos ese niño de 7 u 8 años) le hablamos con todo el amor que se merece, le pedimos perdón por las ocasiones en que injustamente lo hemos lastimado y lo llenamos de confianza para seguir adelante.
Nuestro cuerpo es energía, de la misma manera que le damos comida al cuerpo físico alimentemos el alma, cuando más sanos emocionalmente estamos, mejor está nuestro entorno, vemos con claridad las oportunidades y el camino que debemos seguir para alcanzar lo que deseamos, la gente se torna amable y sentimos como todo fluye fácilmente, en ese momento avanzamos en el camino que conduce a la felicidad.
