El perdón – 1a parte

Constantemente albergamos en nuestro interior tantas emociones destructivas: culpa, miedo, rabia, frustración; algunas surgen de como interpretamos nuestra interacción con los demás (4to acuerdo Tolteca, “No te tomes nada personal”) y otras del auto castigo al que nos sometemos. El problema radica en que estas emociones se van enquistando tan profundamente que nos impiden amarnos y aceptarnos.

La mayor ironía se da cuando perdonamos a los demás, pero somos incapaces de perdonarnos a nosotros mismos, convirtiéndonos en nuestros mayores verdugos. Frases que parecieran carecer de importancia: “¡que tonta soy!”, “que mal me veo”, “que fea estoy” y tantas mas que hacen parte del discurso diario, lesionan poco a poco nuestra autoestima, cada célula de nuestro cuerpo recibe esa crítica y la manifiesta en dolor, cansancio y desánimo.

Equivocadamente nos enseñaron que es de vanidosos y egocéntricos quererse a si mismo, asumimos esa vieja creencia y la practicamos naturalmente. La buena noticia es que todavía estamos a tiempo para empezar a amarnos intensamente, solo basta con apreciar cada pieza del rompecabezas que somos.

Los animo a seguir este plan de acción de 4 pasos:

  1. En las mañanas frente al espejo nos decimos desde el corazón lo hermosos y maravillosos que somos (no podemos ser menos, venimos de una fuente divina).
  2. Mientras nos duchamos le damos gracias a nuestro cuerpo por su perfección, por estar sanos y vigorosos.
  3. Transformamos cada frase agresiva contra nosotros mismos por una oración positiva que exalte una cualidad.
  4. Cada noche antes de dormir nos conectamos con ese niño interior (recordamos ese niño de 7 u 8 años) le hablamos con todo el amor que se merece, le pedimos perdón por las ocasiones en que injustamente lo hemos lastimado y lo llenamos de confianza para seguir adelante.

Nuestro cuerpo es energía, de la misma manera que le damos comida al cuerpo físico alimentemos el alma, cuando más sanos emocionalmente estamos, mejor está nuestro entorno, vemos con claridad las oportunidades y el camino que debemos seguir para alcanzar lo que deseamos, la gente se torna amable y sentimos como todo fluye fácilmente, en ese momento avanzamos en el camino que conduce a la felicidad.

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Acerca de coachingconproposito

Economista con formación académica y experiencia en Coaching, Marketing y Finanzas, en Colombia y España. Executive coach y facilitadora en el Desarrollo de Habilidades y Competencias Directivas en diversas organizaciones multinacionales y universidades. En 17 años de experiencia, he estado a cargo de la dirección general y del área de mercadeo, llevando con éxito el lanzamiento de diferentes proyectos. Con mas de 200 horas de coaching personal.
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3 respuestas a El perdón – 1a parte

  1. Maica Lanero dijo:

    Gracias Liliana por este artículo me ha encantado la frase “Nuestro cuerpo es energía, de la misma manera que le damos comida al cuerpo físico alimentemos el alma” y el paso por el niño interior, me ha recordado que para los que tenemos hijos ahora es el momento de reforzarles esa confianza en ellos mismos ¡ahora es su momento!

  2. coachingyespiritualidad dijo:

    Maica, completamente de acuerdo contigo, infortunadamente algunos padres no dimensionan la importancia de sus acciones frente a sus hijos. No se trata de complacerlos en todo, se trata de educarlos con amor, dándoles libertad de decisión y enseñándoles a ser responsables de sus actos, cada palabra o gesto de un padre es un ejemplo para su hijo, queda grabado por siempre en su memoria.Tengo la esperanza de que poco a poco hagamos consciencia que estamos formando a la humanidad del futuro.
    Pd: gracias por tu comentario.

  3. Marybe dijo:

    Perdonar le corresponde a Dios porque es un ser perfecto. Pensar que nosotros podemos perdonar es creernos que somos mejores y con el derecho de juzgar a los demás solamente porque nos hicieron sentir mal.
    Estoy de acuerdo en que las emociones negativas surgen como consecuencia de cómo se interprete la situación que nos tocó vivir. Entonces culpamos a otros por lo que sentimos cuando en realidad no han cometido ningún delito.
    También coincido completamente en que es mejor trabajar en nosotros mismos para ser sanos emocionalmente y poder ver con claridad el camino a seguir y poco a poco aceptar a los demás como son y no como nos gustaría que fueran.

    Gracias y *FELIZ DIA*

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