El desapego

Me atrevería a decir que la mayoría de lecciones en mi vida están relacionadas con el desapego en todos los aspectos: material, con mi familia y en mis relaciones de pareja. Ha sido un proceso largo, confrontador y a veces doloroso.

Hace un año asistí al retiro de 10 días de la Meditación Vipassana (http://www.spanish.dhamma.org/) fue un bello encuentro conmigo misma, 10 días de silencio absoluto, alejada de toda distracción (Internet, TV, periódicos, etc.), aprendiendo a gestionar mis pensamientos. Hoy descubro el inmenso valor de esa experiencia, en especial rescato las charlas de S. N. Goenka acerca de la impermanencia de todo en la vida, me ayudó a entender que cuando alguien o algo se va es porque cumplió su ciclo y le está abriendo espacio a algo nuevo, a una experiencia de crecimiento y aprendizaje.

Cuando amas con apego sufres, el temor a perder lo que consideras tuyo es constante, y no te permite ser feliz, el miedo está presente todo el tiempo. Despójate de cargas, no te ates a un carro, joyas, casa, trabajo, pareja, etc. Disfrútalos y déjalos ir cuando sea necesario.

En la newsletter de junio de la revista www.concienciaaldia.com están estos apartes del libro de Anthony de Mello: “El Desapego”

En general el hombre construye para sí, piensa en el valor de la propiedad, ambiciona conseguir más bienes, sufre y pelea ante la inminencia de perder aquello por lo que “luchó” por conseguir. Prisionero en un plano denso, pierde oportunidades de experiencias superiores…

…Podemos decir que el apego es un estado emocional de vinculación compulsiva a una cosa o persona determinada, originado por la creencia de que sin esa cosa o persona, no es posible ser feliz.

…Si queremos ser libres, si queremos dejar de sufrir por lo que tenemos o por lo que no tenemos, deberemos abrigar un único deseo: Transformarnos, desprogramarnos, soltar las ataduras…

El ejercicio consiste en tener presente que nada ni nadie nos pertenece, que no vinimos al mundo para poseer cosas o personas y que debemos soltarlas.

El sufrimiento llega cuando nos aferramos a algo o a alguien.

El apego empaña lo que debería estar claro: por detrás de una supuesta pérdida se esconde la enseñanza de que está por llegar algo nuevo y mejor para nuestro crecimiento.

Si no renunciamos a lo viejo ¿Cómo puede haber espacio para lo nuevo?.

Anthony de Mello

Krisnamurti habla del desapego en las relaciones:

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Acerca de coachingconproposito

Economista con formación académica y experiencia en Coaching, Marketing y Finanzas, en Colombia y España. Executive coach y facilitadora en el Desarrollo de Habilidades y Competencias Directivas en diversas organizaciones multinacionales y universidades. En 17 años de experiencia, he estado a cargo de la dirección general y del área de mercadeo, llevando con éxito el lanzamiento de diferentes proyectos. Con mas de 200 horas de coaching personal.
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2 respuestas a El desapego

  1. joanlc666 dijo:

    Magnífico texto, Liliana. Me ha parecido delicioso. De entrada, sublime la experiencia de el encuentro interior de 10 días aislada. Estoy seguro de que se trató de una experiencia única y especialmente enriquecedora. En cuanto al apego, Liliana, una expresión muy ilustrativa de lo que significa para el ser humano. Nos obcecamos a guardar aquellas gafas del abuelo que nos dio el día en que murió, los tebeos y juegos de cuando éramos niños… y así infinidad de cosas, hasta que incluso lo hacemos con personas. Las gafas del abuelo porque es como tener parte de él con nosotros; unas simples gafas sin utilidad. Los tebeos y juegos, por si los releo o vuelvo a jugar con ellos, o, mejor, para jugar con mis hijos; sólo van a ocupar espacio, porque no les haremos caso y los hijos tendrán los suyos propios… y así tantas y tantas cosas. ¿Por qué no nos convencemos ya de que aquel tiempo ya pasó y no lo haremos volver ni con objetos ni con magia alguna? Tenemos su recuerdo, que es suficiente. Aaaah, el miedo… el miedo a perder! Cierto! El miedo a ya no tener de vuelta aquellos instantes. Y qué manera tiene el miedo de recordarnos que podemos perder el presente, ¿verdad? Para no dejárnoslo disfrutar mientras existe porque es mejor estar al acecho, pendientes de perderlo. Y, luego, cuando nos damos cuenta que no sólo no lo disfrutamos, sino que no volverá a presentarse el momento en cuestión, necesitamos un objeto, un fetiche del instante perdido para revivirlo. ¿Cómo? Si no es factible. Está en nuestro interior… pero no como un grato recuerdo exactamente, sino como acicate de culpa por no haber disfrutado enteramente el instante… por el miedo! Siempre el miedo! ¿Tendrá razón Eduard Punset cuando dice que la felicidad es la ausencia de miedo? Liliana, como puedes comprobar, tu artículo y su temática generan emociones y reflexión. Gracias por permitirnos pensar… otra vez.

  2. coachingyespiritualidad dijo:

    Joan, nuevamente gracias por tus comentarios, me llenan el corazón y me alientan a continuar escribiendo.

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