¿Coaching para qué?

Hoy, 19 de septiembre de 2011 me encuentro con esta excelente entrevista a Vicenc Olivé, coach y terapeuta de Programación Neurolinguística (PNL) del Instituto Gestalt de Barcelona.

Son las típicas preguntas que nos han surgido a todos antes de entrar en el mundo del Coaching, ya sea como Coach o Coachee.

“El ‘coaching’ existe porque no tenemos buenos amigos”

La programación neurolingüística (PNL) o elcoaching sólo son dos medios más para perfeccionar el arte de reinventarse. Vicenc Olivé

Defina “reinventarse”.

Superar los patrones de conducta negativos, que frenan tu crecimiento personal y te provocan sufrimiento inútil, y sustituirlos por patrones posibilitadores, que te potencien como persona.

¿Puedo lograrlo yo solo?

 “El pez no sabe del agua”, acostumbra a decir mi maestro Claudio Naranjo. Estamos tan metidos en nuestro “mapa”, como la llama la PNL, o en nuestros “condicionamientos”, como los llama Krishnamurti, que los vamos repitiendo –actuamos una y otra vez igual– sin ser conscientes de ello.

¿Podríamos ir tirando así?

 No, porque sufrimos crisis que nos obligan a tomar dolorosa conciencia de que estábamos limitados, estancados y condicionados.

Las crisis o te destruyen o te mejoran.

Siempre son dolorosas, por eso, para evitar esas penosas tomas de conciencia, nos acomodamos a menudo en zonas de confort.

¿Qué tiene de malo apalancarse?

Que nos creemos que estamos bien como estamos y en realidad sólo estamos resignados y autoengañándonos. Hay zonas de confort en las que realmente disfrutamos de la ilusión de crecer y fluir con la vida y otras falsas, donde estamos sólo por comodidad.

¿Y pagando unas sesiones usted me dirá cómo realizarme plenamente?

En realidad todas esas técnicas existen porque no tenemos buenos amigos.

Me gustaría pensar que alguno queda.

Por supuesto que tendrá usted amigos, pero, en vez de escucharle a usted, como haría un buen coach, prefieren escucharse a sí mismos. No acostumbran a poner la suficiente atención como para poder ayudarlo.

¿Sólo el profesional sabe escuchar?

A menudo, los amigos, más que escucharte necesitan afirmarse y se apresuran a imponer sus puntos de vista sobre ti.

¿Ninguno puede ayudarte?

Suponiendo que acertaran con sus consejos, al dártelos no dejarían que encontraras por ti mismo tus propias respuestas.

Sócrates no sentenciaba: preguntaba.

Pero los amigos suelen darte desde fuera sus propios razonamientos y pautas, y así impiden con su buena voluntad que las encuentres por ti mismo.

¿Qué haría un buen terapeuta?

Dejar que usted buscara hasta descubrirse a sí mismo –sería su espejo– del mismo modo que hay que dejar que el niño –enseña Piaget– busque, investigue, encuentre y aprenda por sí mismo: así le enseñas a aprender.

¿Cómo?

El coach, terapeuta, maestro, cura, chamán, pedagogo, psicoanalista, gurú –cada cultura tiene el suyo– sólo es un acompañador. No te enseña la verdad; te ayuda a buscarla: te acompaña en esa búsqueda. Hoy el coach y su coaching tienen su innegable parte de moda, desde luego, y servirá mientras no aparezca algo mejor.

Muchos creen que no necesitan ayuda.

El coaching ontológico ayuda a desbloquear ese rechazo a dejarse ayudar por los demás, que es enemigo del aprendizaje.

¿Cómo lo desbloquean?

Con humildad. Nadie tiene toda la verdad ni siquiera tú. No hay verdad –acertaba Nietzsche– sino interpretaciones. Todos necesitamos la parte de verdad de los demás para construirnos como personas.

¿Y si me toca un coach turulato?

Freud demostró que todos sufrimos neurosis. Todos tenemos zonas luminosas y otras limitadas y limitadoras. Afortunadamente para acompañar a una persona y ser su espejo no es necesario ser perfecto. Nadie sería coach. El coach sin defectos no existe.

¿Cómo se trabajan ustedes sus límites?

Con diversidad de métodos. Con Claudio, por ejemplo, aplicamos el eneagrama, un mapa del inconsciente que identifica nueve grandes tipos de personalidad, con sus pasiones, tendencias, motivos emocionales aprehendidos en la infancia –todo nos viene de la niñez– y fijaciones. Esos tipos sólo son aproximaciones a la realidad.

¿Qué son las fijaciones?

Esas pautas repetidas que nos limitan. Claudio dice que la neurosis es la insistencia en repetir siempre un mismo esquema. Hay un tipo del eneagrama, por ejemplo, que es el seductor. Y está bien seducir de vez en cuando, pero cuando estás seduciendo siempre… Otro es el perfeccionista, que acaba esclavo de la ira, porque nada ni nadie es perfecto.

¿No puedo empezar a crecer yo solito?

Claro, le propongo un ejercicio de autoconocimiento: póngase una alarma en el reloj…

¿Ya me está estresando?

Al contrario, lo relajará. Dese una señal para tomar conciencia de sí mismo de cuando en cuando. Y entonces mire en su interior.

¿Y qué miro?

Cómo se siente: si tienen energía, si le duele algo o si está estupendamente; si está ilusionado o aburrido o deprimido u optimista; en qué está pensando; qué le preocupa u ocupa su mente; y cómo está conectado con su entorno: la reunión en la que participa, la calle por la que camina: la claridad y calidad de esa conexión con el resto del mundo…

¿Cuánto tiempo lleva todo eso?

Dos, tres minutos. Lo justo para que chequee su cuerpo, sus emociones, su cognición y su contexto. Esa toma de conciencia de sí mismo varias veces al día le ayudará a saber cómo es y qué le pasa.

Entrevista de Lluís Amiguet para la sección La Contra del periódico La Vanguardia de Cataluña, España.

Y acerca del coaching ejecutivo, esta entrevista a Peter Schreibvogel en El País, es bastante ilustrativa de las profundas transformaciones que trae el coaching no solo a los directivos sino a las empresas en su totalidad.

“Invertir en un ‘coach’ no es un gasto”

El entrenador de ejecutivos Peter Schreibvogel dice que su labor es “profunda y poco estética”
KRISTIN SULENG, Valencia 2 marzo 2014

Al llegar a la cima de su carrera como directivo en compañías multinacionales, a los 48 años decidió empezar de nuevo. Curtido al timón de grandes empresas en Australia, Estados Unidos, Alemania y España, reinvirtió su experiencia en ayudar a mejorar a quienes que, como él, se hallan en la encrucijada de dirigir plantillas y contentar accionariados. Afincado en Valencia, donde aterrizara en 1988 como gerente de la farmacéutica Schering, Peter Schreibvogel, ex alto ejecutivo de Inditex, Hoechst y Dole Food, se reconvirtió hace 10 años en “preparador de líderes” en el ámbito empresarial.

“Los altos ejecutivos no poseen el monopolio de las buenas ideas. Las estadísticas dicen que aciertan en el 70% de sus decisiones, pero no en el 30% restante”, observa este berlinés de 60 años, fundador junto con tres socios de Evocalia, su empresa de coaching ejecutivo destinada a pulir el liderazgo de altos directivos.

Ni asesor ni consultor. El entrenador para ejecutivos no aconseja con fórmulas de éxito. “Más que dar respuestas, el 80% de nuestro trabajo es hacer preguntas”, explica Schreibvogel. Lejos del mundo de la imagen, define el coaching como una labor “poco estética y muy profunda” de desarrollo personal que rescata los recursos latentes del cliente para despojarle de hábitos no rentables y crear nuevas competencias como directivo. “Detrás de cada rol, hay un yo. Los roles aprietan mucho, incluso anulan. El condicionamiento social, la educación de padres y profesores y la influencia de los primeros jefes nos hacen dejar esos recursos. El coach alivia esa presión para que el cliente los encuentre en sí mismo, a partir de modelos y experiencias propias”, explica.

“Los ejecutivos no poseen el monopolio de las buenas ideas”
El entrenamiento para ejecutivos implica de ocho a 12 sesiones presenciales, espaciadas con el tempo del cliente, durante un lento proceso de seis a 12 meses, o dos años. En un examen previo al primer encuentro, llamado 360º feedback, una docena de personas del entorno del ejecutivo evalúan sus fortalezas y puntos de mejora. Según los resultados, el coach redacta un informe con 43 competencias directivas y elabora una prueba de personalidad en el trabajo para localizar “las causas de raíz” que impiden alcanzar el éxito pretendido por el cliente, quien firma en las primeras sesiones los “retos y compromisos” a entrenar. “El proceso es un traje a medida muy personalizado que empieza con fuertes impulsos, pero hacia el final evita la dependencia, porque somos una muleta temporal”.

Los años de la crisis han sido los mejores para su empresa de entrenamiento de líderes, con casi 100 clientes dentro y fuera de España. “Los directivos ya no pueden permitirse no hacer nada, tienen que formarse para ser los mejores buscando vías personalizadas”. A modo de confesionario en una sala sin micrófonos ni gente observando, el coaching ayuda a que el directivo se reinvente y salga reforzado de los momentos críticos. “El precio que paga a veces el ejecutivo es quedarse sin amigos dentro de la empresa. Por eso el preparador forma parte de la acogida de la persona que hay detrás del rol, y puede plantearle todo tipo de preocupaciones”.

En el corto promedio de vida del directivo —cuatro años en la cúspide del organigrama—, el tema más espinoso a superar es el de los despidos. Ante los recortes masivos de plantillas, este entrenador, que los vivió en su época como consejero delegado, sabe ponerse en la piel del ejecutivo obligado a firmar un ERE. “Le pasa factura y durante tiempo no duerme excesivamente bien por las noches. El coaching ayuda a que la persona detrás del rol no se derrumbe, porque su primer objetivo es la rentabilidad. Forma parte del oficio, pero es muy duro, tanto para el afectado como para el directivo”.

La preparación implica entre ocho y 12 sesiones presenciales
En el caso de la mayoría de clientes, el gasto de los altos honorarios del servicio de coaching para el ejecutivo lo sufraga la propia empresa. “Cuando trabajo con directivos al frente de cientos o miles de empleados, el beneficio del coaching es para toda la plantilla”. Con 4.500 horas de vuelo como preparador, un tercio del cual ha invertido en formación continua, abomina el intrusismo en un oficio no reglado que cuenta en España con 3.000 ejercientes. “Es un gran inconveniente en un trabajo que necesita muchos valores para ayudar al cliente a crecer como persona”.

Ubicado en el top 5 de España, este alemán es el único coach con 13 años de experiencia como CEO. “No creo en coaches de 25 años. Un preparador debe tener una cierta experiencia vital”.

Apolítico declarado que asegura no hablar de religión, ni cuestiones de género ni de clubes de fútbol con sus clientes, Schreibvogel evade valorar la contratación de un experto en liderazgo para Alberto Fabra, presidente la Generalitat Valenciana, a cuenta del erario público. “El coaching no es un gasto, sino una inversión. Siempre hay que preguntarse por el retorno. Estudios muy serios avalan que el entrenamiento de calidad con auténticos profesionales multiplica entre cinco y siete veces la inversión. Es un beneficio”.

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/03/02/valencia/1393787277_940147.html

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s